Den Helder

Den Helder es la comuna más septentrional del territorio continental de la provincia de Holanda Septentrional. La región donde se ubica Den Helder se conoce como Kop van Noord-Holland o Noordkop. En la ciudad se encuentra el puerto base de la Armada Real de los Países Bajos.
La mayoría de los habitantes de la comuna viven en la ciudad del mismo nombre (aprox. 44.000). Los sectores más impotantes de esta ciudad son Nieuw Den Helder, De Schooten y el centro. Los demás habitantes de la comuna viven en los pueblos Julianadorp (cerca de 15.000) y en Huisduinen (unos 1.000). Sin embargo, estos pueblos son considerados como barrios, debido a su cercanía con la ciudad. Huisduinen es, por lo demás, el primitivo Den Helder; después vino un segundo barrio a un costado, el cual fue llamado Helder siendo éste el comienzo del actual Den Helder. Algunos piensan que el origen de este nombre es una entrada de mar llamada Helledore, que significa «deur tot de hel» (puerta al infierno). Debido a la posición estratégica de este canal, conocido actualmente como Marsdiep, habría sido un «infierno» para los barcos enemigos que quería ingresar al Zuider Zee por esta vía. Sin embargo, es muy probable que esta historia sea sólo una leyenda del lugar. Las teorías más aceptadas son que proviene de Helle / Helde, que significa pendiente o lugar inclinado; o Helre, que quiere decir «espalda arenosa». Den Helder también se llamó Nieuwediep, cuyo gentilicio, Nieuwedieper, aún es utilizado con frecuencia para los habitantes de Den Helder. También se les denomina Jutter.
A comienzos del siglo XIX, cuando Den Helder fue parte del Imperio Napoleónico, se comenzó a construir un puerto y una base naval en la ciudad. Incluso después de la partida de los franceses en 1814 se quedó la marina en Den Helder, convirtiendo al puerto en su principal base.

Aproveché una sesión en Amsterdam para escaparme y visitar a mi amiga Hallie y a sus hijos Diego y Raquel. Pude disfrutar de la ciudad más al Norte de Holanda e inhalar los aromas nórdicos con sus peculiares matices de luz. Ver a Diego entrenar en el gimnasio fue otro regalo de esta familia tan encantadora.